Encargado de caso milagroso
La acción rápida de un empleado del HCHD da a un hombre una segunda oportunidad de vida

 
Lanelle Blackwell y Matthew Fulton

Todo estaba listo. Los ornamentos estaban fuera del depósito, las luces desenredadas de sus paquetes y el árbol de Navidad desnudo se alzaba en pose para la decoración. Era una tradición festiva de Fulton.

Después de la cena del Día de Acción de Gracias, la familia decoraría el árbol navideño. Esto era algo que su papá Rudy y su mamá Pat habían compartido por años y era una tradición que ahora Matthew esperaba ansioso compartir con su esposa Grace y su pequeño hijo Paul.

Pero el último Día de Acción de Gracias, Matthew Fulton nunca colgó un ornamento.

Si no hubiera sido por la rápida acción de Lanelle Blackwell, HCHD encargada de caso del SSI y la atención médica subsecuente en los Hospitales Ben Taub y Methodist, la tradición festiva de los Fulton nunca se hubiera compartido nuevamente.

En la cena del Día de Acción de Gracias, Rudy observó una mancha amarillenta en el cuello de Mathew y le preguntó al respecto.

"Aparece y desaparece", le dijo a su padre.

Su padre le impulsó a que se la hiciera revisar. “Lo haré,” dijo Matthew.

Luego, Matthew dijo, “Papá, no me siento bien. Iré el Lunes a ayudarte con los ornamentos.”

Nunca regresó, pero en cambio fue a ver al médico de su papá. De un vistazo el médico le dijo que fuera al hospital.

Para entonces completamente amarillo, Matthew manejó hasta Ben Taub. Cuatro días más tarde estaba en coma.

Durante este tiempo, los médicos descubrieron que necesitaba un transplante de hígado. Semanas más tarde, descubrieron la extensión completa de la enfermedad. Matthew sufrió un sídrome hepático-renal, que le causó insuficiencia hepática y renal, que con frecuencia resulta en la muerte.

La única esperanza de Matthew era el transplante, que no se hace en el Distrito Hospitalario. La familia decidió transferirlo al Methodist Hospital donde podía llevarse a cabo el transplante.

Pero antes de poder ser incluído en la lista de espera para transplante, necesitaba Medicaid. Un asistente social del Methodist derivó a los Fulton al Servicio de Elegibilidad del Distrito Hospitalario.

El 10 de Diciembre, los Fulton se entrevistaron con Blackwell. Ella se hizo cargo del caso con energía innovadora y se esforzó más allá de su responsabilidad para responder rápidamente al desafío.

“Usualmente toma de 60 a 90 días para obtener los beneficios de Medicaid,” dijo Blackwell. “Pero de acuerdo a los médicos, Matthew no podía darse el lujo de esperar tanto tiempo.”

Blackwell se comunicó con el Social Security y con el Departamento de Servicios de Salud de Texas (TDHS, la sigla en inglés) y pasó el día entero con la familia completando los formularios correspondiente y haciendo llamados telefónicos. Esa misma tarde, Matthew tenía los beneficios correspondientes del Social Security – pero seguía sin Medicaid.

Blackwell persistió y pudo comunicarse por teléfono con autoridades de TDHS en Austin – e increíblemente, obtuvo la aprobación de Medicaid para Mathew después de las 6 PM ese mismo día. Blackwell desvió las alabanzas por su esfuerzo para concentrarse en la atención del paciente.

“Matthew es una persona tan jóven y tiene tanto por qué vivir. Simplemente tenía que ayudarles a éI y a su familia,” dijoBlackwell. “Estábamos agradecidos por haber podido ayudarles.”

Pero asegurar los beneficios era solo el comienzo del recorrido en la montaña rusa, que los Fulton enfrentaban. Cerca de un mes más tarde, el 2 de Enero, los médicos revelaron la situación de su hijo en ese momento.

Matthew había estado en coma y empeoraba. Ahora necesitaba además un transplante de riñón.

Aún si se encontraba el donante, Matthew corría riesgo de infección debido al recuento elevado de sus células sanguíneas.

“El médico nos dijo, ‘Hay 18,000 personas esperando por un transplante de hígado y no vamos a desperdiciar uno en su hijo.’” dijo Rudy. “‘El nunca saldrá de este hospital.’”

El Lunes su recuento de células sanguíneas era 48,000. El Martes por la noche mejoró a 36,000 y el Miércoles, 5 de Enero había un donante.

Los médicos informaron a la familia que había de un 95 a un 98 por ciento de posibilidades que Matthew no sobreviviera la cirugía.

Rudy replicó, “Pero existe de un 2 a un 5 por ciento que él pueda sobrevivir.”

Días después de la cirugía que duró cerca de 12-horas, el pronóstico de Matthew mejoró dramáticamente. Ahora, él se encuentra en vías de recuperación.

“Creo que si no hubiera sido por la Sra. Blackwell y la gente maravillosa del Distrito Hospitalario, hoy yo no estaría aquí,” dijo Matthew. “Es un milagro que mi familia encontrara la oficina de la Sra. Blackwell. Aprecio la ayuda que le brindó a mi familia durante este tiempo difícil.”

 
 

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